Sunday, July 8, 2012

Confesiones

Confesiones


Tengo algo que decir y debe ser escuchado

Muchas veces he puesto en duda la bondad y la misericordia

Del Padre porque me confunden los problemas que llegan

Unos tras otros y dudo de que mi fe llegue a superar a estos

Me abruman tanto que no puedo escuchar tu voz Padre

Olvido que tu estas a mi lado aun en medio de la oscuridad y la tormenta

Que tus bendiciones llegan siempre y que tú estás en control absoluto

Que tú presencia esta en todo momento que eres mi amparo y fortaleza

Que tu paz sobrepasa todo entendimiento aun en el peor de mis momentos

Y que el mundo no la puede ofrecer ni siquiera acercarse a lo que solo tú ofreces

Que en mi peor decepción tú me abrazas y me consuela y yo ni lo noto

Porque la desesperación gana terreno porque mi fe es fina y se volvió efímera

Pero tus bendiciones llegan aun en esos momentos a través de mi llanto que me cura

Porque siento tu amor y misericordia, cuanto perdón debo de pedirte y cuan avergonzada

Me he sentido cuando te vuelvo la espalda y te culpo de todas mis desgracias y pesares

Cuando tu solo has estado cargándome y consolándome y yo ni cuenta me he dado porque

Me rodea la oscuridad del problema, el tormento de sentirme impotente porque no recibo

Mi respuesta cuando elevo mi ruego, pero tú me has enseñado a pedirte

Humildemente, a ponerme a tus pies y dejar que obres según tus planes

Dejarme rodear por tu Santo Espíritu y que tu amor y misericordia sean

El pan diario de mi alma y tu paz el abrigo en tiempos difíciles

Más que confesiones, enseñanzas y bendiciones, te alabo Padre y te amo más cada día

Escrito por: Rebecca Vila Cano

















Cartas de amor

Cartas de amor


Cuantas cartas de amor he escrito

A través del tiempo dejando la huella

Del gran amor que por ti siento, te he

Acompañado ofreciéndote primero mi amistad

Luego dejándote ver cuánto amor siento por ti

Cartas de amor donde se iban reflejando

La amistad fiel y sincera, pura, transformándose

En amor firme y comprometido, dejándote ver

Que no importa la circunstancia, ni el problema

Yo me mantengo fiel y estable, y demostrándote

Que no fallo y que siempre llego a tiempo

Cartas de amor que no se repiten y que están guardadas

Y siempre con el mensaje que necesitas no importa cuantas

Veces las leas siempre toman un giro diferentes y siempre

Ofreciéndote el amor y el consuelo que tengo guardado solo para ti

Cartas de amor escritas en mi libro y que te he ofrecido desde

El principio del tiempo, aun antes de que me conocieras

Yo ya sabía de ti y esperaba por ti para ofrecerte mi amor

Cartas de amor escritas en mi libro de principio a fin

Solo para ti para dejarte saber cuánto te amo y espero

Porque me dejes entrar en tu corazón para cuidarlo y morar en él

Léeme, escudríñame y déjame ofrecerte todo lo hermoso

Que tengo para ti, a través de mis cartas de amor para ti

Escrito por: Rebecca Vila Cano















Al elevar una oración


Cuando oramos, la Palabra dice claramente que lo hagamos con un corazón humilde y contrito entregado al Padre, cuando a veces nos desesperamos oramos porque nos impulsa la desesperación y la confusión de la situación, y las otras veces ¿Qué? ¿que nos mueve a orar? ¿ un anhelo del corazón, una petición sincera y de corazón humilde y contrito entregado en pleno al Todopoderoso? Oramos porque es nuestra guía para comunicarnos con el Señor, no porque sea como un servicio expreso de entregas, cuando oramos debemos tener en cuenta dos cosas que lo hacemos porque así nos hablamos directamente con el Padre Celestial y dos porque lo hacemos así para rogar por una petición y esperando que Dios nos responda por esa petición hecha en oración. ¿pero cuando la petición no llega como un federal “express”, al minuto nos enfadamos y no vemos porque no llega al tiempo que nosotros queremos o sea para ayer según nuestro criterio, bastante estrecho por cierto, y olvidamos sobretodo que nosotros estamos al servicio de quien nos creo y nos deja despertar a un nuevo día y que nos ha dado salvación y perdón al enviar a Jesús, para que El pagara por nuestros pecados con Su Sangre. Olvidamos que Dios no es un sirviente nuestro a nuestras ordenes al instante e inmediatamente, NO, es al revés, nosotros nos tenemos que humillar ante El y elevar nuestras oraciones con humildad, aprender a ser humildes de corazón, dejar a un lado el orgullo, la pedantería y la soberbia. Estas cosas no agradan a Dios, y tampoco hacen nada bueno de nosotros y mucho menos dice nada bueno tampoco de nosotros. Seamos humildes, sencillos de corazón antes de elevar una oración a Dios para que nos guie sea cual sea la respuesta de la petición que elevamos a sus pies. Que nos conceda la aceptación y sobretodo la paciencia para saber esperar el tiempo que El disponga para responder a nuestra petición. Porque, siempre llegara una respuesta aun cuando no la entendamos de momento, recordemos que Jehová obra siempre para bien y que nunca falla ni llega tarde ni demasiado temprano, llega al tiempo justo y con la bendición que su bien tiene para nosotros. Nunca dudemos de su bondad ni de su justicia porque es perfecta y soberana. Demos gloria a Su Bendito Nombre, siempre sea cual sea la respuesta a nuestra oración, y aprendamos a orarle con un corazón humilde y humillado a sus pies y demos gracias por su bondad y misericordia por los siglos de los siglos. Amén.



Escrito por

Rebecca Vila Cano